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26 julio 2021
Puertas como lugares y espacios

Marjolein Schepers

A menudo pienso en el umbral como lugar que marca la diferencia entre dentro y fuera. Cómo cuando nos detenemos ahí, hablando con amigos que han venido a visitarnos en una tarde de post cuarentena, pero que no se les permite entrar por  norma del gobierno. Abrir la puerta a alguien y abrazarlo al entrar, en ese pequeño e incómodo espacio de la entrada también mee recuerda al profesor que a la puerta deentrada del aula, saluda a los alumnos uno por uno mientras pasan. Marcando su presencia, haciendo saber a los alumnos que están entrando en el espacio del profesor y que ahora estan bajo sus normas. Las relaciones de poder que se representan en la puerta, como un umbral, representan los espacios de paso, entre habitaciones, dentro y fuera. Me hace pensar en la puerta no solo como un objeto para cerrar y abrir espacios simultáneamente, como un lugar de entrada pero también de salida. La última mirada al despedirte, mirarte desde el rellano, cerrar la puerta tras de ti, una puerta demasiado vieja para cerrarse con tan solo un empujón, necesitas una llave.

El umbral ocupa un lugar en el hogar, en la escuela, en los edificios, pero también es un espacio metafísico. Un espacio transitorio, un lugar para esconderse y mostrarse, para escoger qué revelar y qué ocultar. Y es un lugar de control de acceso, donde se decide quien puede entrar y quien no.

Puertas como lugares de paso

La puerta y su marco están ahí para recordarnos el acto de pasar a través, de ir de un lugar a otro. El artista David Bernstein representó esté concepto en su obra ‘Reminder’ (Recordatorio, 2014-2019), que consistía en una serie de pequeños objetos de madera colgados en la pared, con superficies suaves y bordes en diagonal. Este objeto remite y recuerda a la tradición judía de colgar un mezuzah en el marco de la puerta de una casa. Un objeto de significado cotidiano, según Bernstein, la mezuzah generalmente consiste en un pequeño tubo de diferentes materiales, que recubren un trozo de papel o pergamino con oraciones inscritas en el. Según la tradición, hay que colocar una mezuzah en cada puerta de la casa como recordatorio de que uno está pasando por una puerta, del cambio de un lugar al otro de la casa. La facilidad con la que transitamos por nuestros hogares, como caminamos de una habitación a otra olvidando que se supone que teníamos que hacer o porque fuimos a esa habitación,el contraste y las discrepancias de los otros lugares de las puertas, puertas ficticias o intangibles que requieren más pensamiento y dificultades para pasar.

David Bernstein, Reminder, varias maderas e imanes de neodimio, dimensiones variables (2014-19). Fotografía de LNDWstudio.[1] Esta obra contiene una bendición adaptada de diferentes bendiciones para colgar el mezuzah que se pueden recitar mientras se cuelga la obra. Bernstein declara que quiere considerar el valor de los … Continue reading

Las entradas no solo son pasajes, forman espacios entre ellos, separando y ocultando lo que hay detrás de la puerta. El poeta Rodaan Al Galidi escribió sobre mantener la puerta de la nevera abierta para mostrar la luz escondida dentro en su colección de poemas. Dedicó toda una colección a ello, Koelkastlicht, 2016 (traducido como La luz de la nevera), donde reflexiona sobre su interminable estancia en un centro de refugiados en los Países Bajos. Los poemas hablan sobre estar en la oscuridad y en el frío, como la luz de la nevera cuando su puerta se cierra, y nos recuerda las vidas que se han detenido en tales centros, a veces esperando durante años a que se les permita incorporarse a la sociedad.

Rodaan al Galidi, fragmento de un poema de la colección Koelkastlicht (2016), traducido al inglés por David Colmer para Poetry International (2017). Originalmente escrito en neerlandés, solo unos pocos de los poemas de Al Galidi se han traducido al inglés, disponibles en la Poetry International website.

Umbrales como espacios de separación

Al Galidi también escribió prosa sobre su experiencia en el centro de refugiados, sobre todo en su libro Hoe ik talent voor het leven kreeg (cuya traducción más o menos sería: Como llegué a tener  talento para vivir), publicado en 2016, y más recientemente en su novela Holanda (2020). Su obra visualiza como el sistema de migración reitera, aunque de forma menos física o material, el concepto histórico de los portones, el único lugar por el que un forastero podía entrar ala ciudad amurallada . Hacer que la gente se quede en un centro  mientras las administraciones juzgan si se le permite una vida en la sociedad, u obliga a realizar un examen antes de garantizar sus derechos de residencia,  es el lugar frío y oscuro al que mucha gente es forzada a vivir. Invisibles, como la luz escondida tras la puerta de la nevera. La puerta de la nevera como referencia a un trauma colectivo, al trauma de los prisioneros de la burocracia.

 

Parte de la antigua muralla de Rotterdam, desenterrada durante la construcción de la estación de tren Rotterdam, se sostiene sobre la parte subterránea de la estación de tren en el mismo lugar donde solía estar. Copyright Rotterdam Daily Photo

Las ciudades todavía muestran signos de sus antiguos portones, ahora escondidos tras hoteles, paradas de metro, las antiguas murallas incorporadas a otros edificios. Esos portones fueron los principales lugares para controlar el acceso, protegidas por guardias. Me imagino a estos como seguiendo coreografías similares a las que todavía utilizan la guardia real inglesa en el Palacio de Buckingham cada día, con sus grandes sombreros negros y sus uniformes militares rojos. Muchas ciudades también tenían rituales específicos para cerrar los portones  cada noche:coger las llaves de un lugar seguro, cerrar el portón, y volver a guardar las llaves mientras otros encendían las velas de la ciudad, o las lámparas de aceite, y por la mañana temprano hacían una segunda ronda para asegurarse que seguían encendidas. Algunas ciudades prohibían a los forasteros quedarse a pasar la noche en tiempos de crisis o epidemias, y se consideraba extraño a todo aquel que no era residente de la ciudad, incluso si habían nacido en una ciudad a tan solo diez kilómetros de ahí.

Puede que hayamos perdido los rituales y los espacios tangibles de estos antiguos portones de las ciudades, pero el control de acceso, las ambiguas definiciones de residente y no residente y las dificultades para atravesar el portón todavía existen en las sociedades de hoy en día.

Un grupo de viajeros dentro y rodeando un carruaje se acercan a una ciudad amurallada. Les bohémiens, litografía de Alfred Hubert (1879), Rijksmuseum Amsterdam.

La historia europea de las puertas no es lineal, no se pasó de una regularización moderada de la inmigración a un control estricto. En su lugar, las ciudades abren y cierran sus pueblos a los forasteros en función de las circunstancias que a menudo difieren de manera significativa en tiempos y lugares específicos. El que las regularizaciones fueran más inclusivas o exclusivas dependía, entre otros, del mercado laboral local, de los intereses de las élites locales, las características de los grupos de inmigrantes y de las relaciones entre las sociedades anfitrionas y las invitadas. Por ejemplo, en el siglo XIX, Ámsterdam permitió entrar a todo el mundo a la ciudad sin documentos, ya que necesitaban trabajadores para la flota. Les permitieron entrar, pero la puerta permaneció entreabierta. Aquella gente no tenía acceso a los beneficios sociales, en caso de que perdieran sus empleos, sufrieran un accidente o cayeran enfermos; estaban solos y deberían volver a sus ciudades o pueblos de origen otra vez.  En la ciudad de Brujas, durante la Edad Media se hicieron políticas para atraer a artesanos textiles cualificados para expandir la industria local. Aquí, en su lugar, se abrieron nuevas políticas para estos recién llegados, como una estrategia para atraerlos a competir entre ellos, para así competir con otras ciudades. Diferentes puertas para gente diferente, como es el caso de Los Países Bajos hoy en día. Desde la política de vivienda de Rotterdam, pasando por los expatriados de Ámsterdam, hasta los sintecho de Bruselas, existen diferentes limitaciones y estímulos para distintas personas y las dejan en diferentes posiciones: dentro, fuera o en medio.

 

Jason Hendrik Hansma, Untitled (Travesía), hormigón fundido, cera de abejas (2020). 50cm x 10cm x 5cm. Fotografía de la exposición Un centro no puede sostener, Memphis, Linz (2020).

En Medio, en el Limbo, en la Exclusión

Quien se sitúa dentro, fuera o en el umbral de la puerta revela una gran información sobre las sociedades. Muestra signos de su ideología, sus intereses económicos y política internacional , pero también los prejuicios y privilegios de los grupos sociales. Las puertas funcionan como portales, separando lugares y cuerpos, los umbrales representan los caminos y lo que hay en medio. Son lugares de paso pero también forman espacios con un significado más amplio, un limbo para aquellos atrapados en las políticas que rodean las puertas, que permiten a la gente entrar o salir de un lugar.

Mis dos países de nacimiento, Bélgica y Holanda todavía contienen espacios tan intangibles como la situación legal de los inmigrantes indocumentados, o solicitantes de asilo, o personas con un permiso de residencia limitado o precario. Gente que vive en un territorio pero tiene menos derechos y privilegios que los ciudadanos locales. Personas que trabajan y contribuyen a la sociedad, sobre todo en puestos que se encuentran en la base de la economía como aquellos de bajo salario en los sectores de cuidados, construcción y belleza. Los empleados y las autoridades se benefician de que estén en el limbo, miran hacia otra parte.

La violencia del umbral se perpetúa de muchas maneras. Durante estos últimos meses en Bruselas se podía disfrutar de un helado en las fuentes de Sainte-Catherine mientras que dos calles más abajo en la Iglesia del Béguinage, cientos de inmigrantes indocumentados hacían ayuno en señal de protesta. Escogieron la forma más extrema y pacífica de resistencia: gente sin papeles, sin derechos, anulados por la ley, pidiendo ayuda para ser reconocidos y regularizados tras años o a veces décadas de vivir en la incertidumbre. Algunos declarando que preferirían morir a seguir viviendo sin papeles, en las sombras, en medio.[2]La huelga de hambre en Bruselas se organiza por la Union pour la Regularisation des Sans-Papiers, un grupo de unas 700 personas que han ocupado edificios en la calle para llamar la atención sobre la … Continue reading

Aunque las puertas cambien de forma, estas preguntas permanecen: Como de grande es el marco de la sociedad, como de alto es el peldaño, cuantas personas pueden pasar a través del umbral, y sobre todo quien pasa sin darse cuenta, sin ni siquiera tocar el umbral.

It’s not you, bad doors are everywhere, rue Paul Devaux 3, Brussels. Un panel en la calle que expone una serie de instalaciones sobre puertas, llaves y portales por invitados (2020-ongoing); iniciado por D-E-A-L Brussels Morgane Le Ferec, Quentin Jumelin and Victor Coupaud). Se pueden ver las instalaciones en https://baddoors.space/.

 

(Imagen destacada: Parte de una antigua muralla de Bruselas, llamada Tour Anneessens, ahora escondida en un callejón en la ciudad cerca de la plaza Anneessens. Fotografía de Myrabella, Wikimedia Commons)

1 Esta obra contiene una bendición adaptada de diferentes bendiciones para colgar el mezuzah que se pueden recitar mientras se cuelga la obra. Bernstein declara que quiere considerar el valor de los objetos y rituales de la religión judía como algo no solo para judíos, sino como conocimiento disponible para todo aquel que tenga curiosidad. La bendición dice:

Bendición para Reminder (Recordatorio)

Estoy lleno/a de amor y de gratitud por todas las bendiciones y maravillas de este mundo. Gracias a lo desconocido, por las preocupaciones y las curiosidades. Doy gracias por la presencia de la mente y el cuerpo. Al entrar en un lugar o en mi cabeza, recuérdame soltar mi armadura y el peso del mundo exterior. Cuando me vaya, envuélveme en apoyo y protección. Reafirma quien soy y mis cualidades.. Mientras instalo este recordatorio, afirmo un nuevo sentido de hogar. Que este hogar sea un reflejo de mi verdad interior y que sea un lugar de hospitalidad prolongado con gracia y sinceridad. Que mis puertas sean suficientemente amplias para recibir a los hambrientos de amor, amistad y alegría. Recuérdame, Hineni, estoy aquí.

2 La huelga de hambre en Bruselas se organiza por la Union pour la Regularisation des Sans-Papiers, un grupo de unas 700 personas que han ocupado edificios en la calle para llamar la atención sobre la situación de la gente en una estancia precaria o irregular. Pero hay mil más de immigrantes indocumentados en Bélgica, se estima que hay alrededor de 150.000 personas. La Covid19 solo ha empeorado la situación. También se puede ver la entrevista con Modou, representante para la Voix des Sans-Papiers Bruxelles. La noción de violencia del umbral presentado aquí no es nueva, tampoco es única la situación de los inmigrantes indocumentados. Me concentro en la situación migratoria, pero también resuena en un racismo institucional, control de acceso y otras formas sistemáticas de desigualdad social. Se puede ver, por ejemplo, en W.E.B. el concepto de Dubois de una perspectiva velada presentada en su analogía Darkwater: Voces desde el interior del velo (1920). Publicaciones recientes en Bélgica I Holanda incluyen entre otros la llamada por la descolonización de Ghent University (2020) y la Decolonize KU Leuven manifesto (2021), el libro Being Imposed Upon (Siendo impuesto a)  editado por Heleen Debeuckelaere y Gia Abrassart (2020), el volumen editado De Goede Immigrant por el equipo de Dipsaus podcast (2020) o el Zwart Manifest (Manifiesto negro) para Holanda (2021).

Marjolein Schepers es una investigadora de historia social que vive y trabaja en Bruselas. Su trabajo se centra en las dinámicas de inclusión y exclusión y en la migración y la movilidad en perspectiva histórica. Su investigación actual utiliza mapas, material de archivo y métodos de geovisualización para analizar los cambios en las infraestructuras urbanas de los Países Bajos en los siglos XVIII y XIX. Además de la investigación académica, la escritura y la enseñanza, participa en el activismo por los derechos de los inmigrantes y colabora con artistas y escritores.
Foto: Hasret Emine

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