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01 noviembre 2021
Split and Explode. La pantalla es un campo de minas

Arturo / Fito Rodríguez Bornaetxea

Un texto puede tejer fracciones de discursos contradictorios y presentarlas como un razonamiento coherente.

Escribir sobre la fragmentación de la pantalla en (esta) pantalla fragmentada es la conexión más directa posible con la idea de leer (este) texto. Lo que media entre la propia escritura del texto y su lectura en este sitio web es precisamente una pantalla dividida (los paréntesis antes señalados hacen el papel de ventanas conectadas). Y lo que aquí se propone es un texto fragmentado, ya sea contradictorio o coherente, para una atención dividida, la de usted, fragmentada igualmente ante la lectura de (este/ese) texto.

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Toda pantalla es fragmentación. La pantalla inscribe una condición fragmentaria en aquello que presenta. La fragmentación de la pantalla no es más que una incidencia en el sistema de enunciación de la imagen en movimiento, de su circunstancia o de su sintaxis. Esta característica formal y/o discursiva es la que dota a la pantalla de su pretendida unicidad, es lo que crea un mundo-pantalla y por tanto, un mundo del afuera. Así, la pantalla crea un universo en flujo que mantiene viva la idea de representación.

TV Collection (1979’s). Jaime Davidovich

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La pantalla transporta la semilla de la fragmentación, una simiente que se reproduce en cada cambio de plano porque se rompe en nuestra mente la ventana inmediatamente anterior. Arrastramos ya muchas ventanas rotas, hechas pedazos por la incesante actividad y el desarrollo descarrilado del lenguaje audiovisual. Semillas y ventanas que se multiplican de manera endémica a la espera de un colapso de la genética audiovisual contemporánea. 

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La “Pantalla global”[1]Lipovetsky, G. y Serroy, J. (2009). La Pantalla Global. Cultura mediática y cine en la era hipermoderna. Anagrama: Barcelona. es el epítome de esta circunstancia. “Todo es pantalla” porque cuando nos asomamos al mundo solo vemos fragmentos. El lenguaje audiovisual se ha impuesto como nuestra visión del mundo. Incluso se ha hecho dueño de la realización en vivo y en directo de nuestros sueños nocturnos. Realidad y ficción se plegaron en un mismo tiempo que ya no es lineal. La pantalla permanece al margen de nuestras inquietudes, se inhibe ante el trastorno de las coordenadas espacio-temporales en las que hemos cimentado nuestra cultura. La pantalla permanece vanidosa e inflexible admitiéndolo todo, inmisericorde ante el resquebrajamiento de la imagen del mundo.

Cámaras de vigilancia

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Pregunten a un aficionado a los videojuegos por el concepto de split screen. No será el mismo que el de un profesional que mantiene videoconferencias en su ámbito de trabajo. La división de la pantalla es un recurso que se ha fragmentado a sí mismo: como función comunicativa, como categoría, como situación, escenario o marco de expresión. En la pantalla dividida del Fortnite (Epic Games, 2017) se han llegado a encontrar cadáveres de oficinistas en avanzado estado de fragmentación.

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Lo que entendemos por pantalla dividida pertenece al metabolismo propio del dispositivo audiovisual en su tránsito hacia la absorción general de la representación del mundo. El insaciable apetito de su tejido de pixeles, cada vez más compacto, es capaz de asimilar todo tipo de informaciones. Comenzó quebrando los tiempos y los espacios de acción hasta llegar a hacer posible la convivencia de la telecomedia y las noticias trágicas de última hora. Asimiló el zapping para componer un tablero inaudito de géneros y estilos elevando la velocidad y el sonido de todos ellos y llegando a suplantar a la música de fondo o a las voces de la calle. La ansiedad de esta superficie electrónica y cristalina es la nuestra, su capacidad de mantener enmarcada la agitación y el estremecimiento se ha convertido en nuestra manera de sobrevivir. ¿Quién no se ha mirado en una pantalla como si se tratase de un espejo?

Videodrome (1983), David Cronenberg

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La pantalla es un campo de minas. Eliminamos pop ups en fps —first-person shooter, videojuego de disparos en primera persona— saltamos de un tema a otro dejando un rastro errático dominado por pulsiones, emociones y urgencias. Y mientras la pantalla se multiplica hacia adentro nos engulle con ella como en el film Videodrome (David Cronenberg, 1983), llevándonos a una densidad visual en la que es imposible orientarse. Nuestra guerra y nuestro reposo suceden ahí dentro. Al despertar, caminamos sobre un inmenso campo de pantallas rotas (¿split screen?), es el escenario que deja la batalla[2]La referencia visual para este paisaje la encuentro en la instalación de Hans Haacke Germania, para el pabellón alemán en la Bienal de Venecia de 1993, en la que hacía referencia explícita a las … Continue reading.

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La búsqueda de una visión integral, completa, envolvente, es una constante en las artes visuales. Leon Battista Alberti indujo a los pintores de su tiempo a considerar el marco de la pintura como una ventana abierta. Pero las ventanas se multiplicaron, los trípticos, polípticos y retablos barrocos desbordaban la mirada, “los ojos siempre han querido más” y el arte ha buscado la forma de satisfacerlos. Desde Napoleón (1927)  de Abel Gance hasta Jackie Brown (1997) de Tarantino, el uso de una pantalla dividida, expandida o fragmentada ha venido aportando posibilidades narrativas o simultaneidades espacio-temporales que permiten al relato ensancharse en la mente. Pero la pantalla dividida también nos permitió romper los ejes de acción de la diégesis para abordar las funciones perceptivas y sociopolíticas del aparato cinematográfico. “La división de lo sensible”[3]Rancière, J.(2002), La división de lo sensible. Estética y política. Consorcio Salamanca, la dimensión política de la estética, tiene lugar en la pantalla audiovisual de un modo literal.

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El monitor, escindido de la televisión y acoplado a la computadora ha ido cobrando protagonismo con el tiempo[4]Para una mayor información sobre este tema acudir a “La colonización de las pantallas. Sobre la exposición Pantalla Global”, de Jorge Luis Marzo. Publicado en … Continue reading. La información dejó de ser lenguaje para devenir imagen y el mundo se hizo pantalla vigilante y pantalla de vigilancia. Su triunfo como gestora del entorno, tanto técnico como social, hizo posible el imaginario psico-técnico y biopolítico que hoy hemos interiorizado bajo el nombre de “Pantalla Global”. De esta forma se allanó el camino al poder que se ejerce desde la industria de la imagen normalizando nuestra servidumbre, aunque sigan existiendo pantallas disidentes que acaban auto-dividiéndose al interior de la pantalla dominante.

Hoy, en nuestros ordenadores coexisten y se superponen múltiples ventanas poniendo en jaque la perspectiva en la que se ha basado nuestra percepción visual del mundo (y también de las artes). Nuestra ventana, abierta ya a la virtualidad, propone una nueva lógica de la visualidad, una nueva arquitectura no solo del espacio, sino del tiempo.

Video is tv? (1989), Antoni Muntadas

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Vemos en la proyección Video is television? (05’34″, 1989) de Muntadas. Lo primero que nos llama la atención es el aparente error expositivo que muestra proyectada una pieza de video monocanal ideada para verse en una televisión, pero inmediatamente a continuación lo entendemos como una licencia curatorial. Reparamos en las imágenes de Poltergeist o de Videodrome y en los conceptos que van apareciendo: fragment, context… Pensamos qué hubiera sucedido si la proyección se diera sobre una pantalla plana o sobre una televisión como las que aparecen en el propio vídeo. La cuestión se complica aún más cuando la banda sonora de Glenn Branca se acelera mientras se multiplican las pantallas de televisión hacia el final de la pieza, un recurso de montaje realizado antes de que existiera el efecto “mosaico” de edición digital. De un solo golpe vemos en la proyección el resumen de la disolución de la imagen en el “flujo de la vida”[5]Kracauer, S (1996), Teoría del cine. La redención de la realidad física. Paidós: Barcelona., de su licuefacción conceptual en lo formal o de su deformación en lo conceptual.

Asyl 31/75 (1975), Kurt Kren

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En Asyl 31/75, (08’, 1975) Kurt Kren muestra en una sola pantalla las transformaciones de un mismo paisaje durante veintiún días no consecutivos repartidos durante un año. Un experimento fotográfico de exposiciones múltiples e imágenes segmentadas en las que tiempo y espacio se solapan y coexisten gracias, entre otras técnicas, a la aplicación en la lente de un adhesivo con agujeros que por momentos crea la mágica ilusión de un rompecabezas que debe ser montado en la propia pantalla. Con cada nuevo plano la pantalla va completándose hasta descubrirnos un paisaje en el que conviven las estaciones del año y sus diferentes calidades de luz, la nieve, el sol, el otoño y en el que la forma cinematográfica se rinde a la contemplación del tiempo. En esta pieza, el proceso es el contrario: la pantalla se construye a partir de los fragmentos. La pantalla vuelve a ser una, aunque la imagen haya tenido que atravesar un sinfín de peripecias.

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Supongamos que cada uno de estos fragmentos se abre en una ventana emergente y que, en un necesario ejercicio de imaginación, podemos ver su reverso. Advertimos unos hilos rojos que parecen conectar ideas de un fragmento con otro, que las hilvanan con las citas y las notas al pie. Pero vemos que el mayor número de estos hilos queda colgando, suspendidos a la espera de un enlace con otras ideas y con otras citas. Sin duda, la responsabilidad de conectar esos hilos con otras ventanas o pantallas queda bajo su responsabilidad.

 

(Imagen destacada: Video is tv? (1989), Antoni Muntadas).

1 Lipovetsky, G. y Serroy, J. (2009). La Pantalla Global. Cultura mediática y cine en la era hipermoderna. Anagrama: Barcelona.
2 La referencia visual para este paisaje la encuentro en la instalación de Hans Haacke Germania, para el pabellón alemán en la Bienal de Venecia de 1993, en la que hacía referencia explícita a las raíces del pabellón en las políticas de la Alemania nazi.
3 Rancière, J.(2002), La división de lo sensible. Estética y política. Consorcio Salamanca
4 Para una mayor información sobre este tema acudir a “La colonización de las pantallas. Sobre la exposición Pantalla Global”, de Jorge Luis Marzo. Publicado en https://www.soymenos.net/colonizacion_pantallas.pdf
5 Kracauer, S (1996), Teoría del cine. La redención de la realidad física. Paidós: Barcelona.

Arturo / fito Rodríguez Bornaetxea es artista y profesor en la Facultad de Bellas Artes de la UPV / EHU. Trabajo colectivo, audiovisual experimental, propuestas des-comisariales, iniciativas independientes, acciones intempestivas…(SEAC, Fundación RDZ, Asamblea Amarika, Zas Kultur, Tobogán…). Trompazos contra la Institución, resbalones en la Academia, desacuerdos y desatinos generalizados como trayectoria. Desde hace años entiende la desorientación como su contexto natural de trabajo. Ahora, en una huida hacia adelante le ha dado por publicar relatos con la intención de reconocer dicho contexto desde otras perspectivas.

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