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Magazine

20 mayo 2019
We regret to inform you… sorry, not today!

Laura Benítez Valero

“Sea en efecto una multiplicidad cualquiera”

Badiou

He perdido la cuenta sobre los avisos que vaticinaban desastres concretos, experiencias debilitadoras, eso que llamamos fracasos. Se acumulan en mis mails, en montones de papel, en sobres de los que asoman esas fatigadoras palabras: we regret to inform you…

¿Se esconde la fatiga en el significado o en los puntos suspensivos que apuntan a la indeterminación?

Existir se ha convertido en un mirar de reojo a post-its que configuran un paisaje inhóspito de la simple apariencia. Las más celebratorias dirían que es un auto-cegamiento afirmativo. Otras, quizás, que te has lanzado al auto-canibalismo; que el haberte convertido en productora-de-sí está acabando por borrarte a través de la presencia, a través de la figuración. O lo que podríamos llamar terrorismo de la determinación.

Tatuaje en el brazo de Laura Benítez

Si aceptamos aquello de que formamos nuestras herramientas y luego estas nos forman, hemos caído claramente en nuestra propia trampa del evento. Estamos atrapadas en la configuración de la representación, del reconocer y ser reconocidas, sin guiones. Quizás, sea precisamente la ausencia de guiones la que facilita la aparición de lo transitivo, el verbo que, paradójicamente, imposibilita, en este caso: denostar.

En esta temporalidad del sujeto-como-productor-de-sí, parece cuanto menos sintomático que lo transitivo se convierta en imposibilidad. Pero claro, no es imposibilidad cualquiera, es la vorágine del evento como imposibilidad del acontecimiento. O con menos florituras filo-técnicas, la producción-de-sí como denostación de la vida. Esa que perdemos en los ritmos imposibles de lo figurativo, en el vivir transitando en lugar de habitando, convirtiendo las producciones culturales en aeropuertos, conservando los registros celebratorios de nuestros eventos, compartiendo los éxitos en redes de afectos inexistentes, un escaparate casi infinito de ostentación de órdenes sensibles.

A veces, me pregunto si nos habremos convertido en las Fabra de eso que llamamos cultura, prometiéndonos que transformaremos en verdadera la mentira de la producción-de-sí como el acontecer del ser. A sabiendas que jugamos con el acontecer del ser como productor de valor en el marco del capitalismo cognitivo, supuestamente inmaterial, terriblemente existencial.

Meme realizado  con las estudiantes de la asignatura Estudios Críticos y Culturales. Escola Massana

Nuestros días pasan entre confabulaciones posibles, articulando estrategias que nos permitan ocupar esferas de reconocimiento. Produciendo capital simbólico. Jugando al juego del evento, ver y dejar-se ver. Nosotras, esas a las que les gusta ser reconocidas como brujas, a las que les cuesta admitir que son más posmodernas de lo que quisieran, esas que han jugado a ser agentes intermediarias en la crisis de la re-presentación. Las que se levantan cada día mintiéndose a sí-mismas. Esas que configuran su vida al servicio de la economía del deseo, atrapadas en la dictadura de la creatividad, exhibiendo constantemente sus trofeos de precariedad. Órdenes construidos sobre expectativas de futuros, bajo las promesas de la realización.

Todas y cada una de nosotras somos conscientes de la debacle a la que nos arrastra el habernos convertido en productoras-de-sí, en marcas del uno con apariencia de lo múltiple. Pero ¿cómo salir-se de la producción-de-sí? ¿Quién puede salir-se? ¿Quién se atreve a salir-se después de haber basado su existencia en construir-se?

Hace poco compartía estas preguntas con Anna Moreno Medran, en el marco de un proyecto que está realizando sobre los miedos. Nos preguntábamos cómo salir-se de la (sobre)producción hasta la extenuación. Cómo des-hacer-nos de las promesas que nos hicimos. Cómo salir-nos, abrazando el miedo al fracaso, al no llegar, a no figurar en los espacios, a no optar a la producción simbólica, a lo que antes no pudimos pertenecer.

Y la conclusión es la siguiente: ante la ausencia de respuesta, bailemos.

Según Badiou, el baile remite al pensamiento como acontecimiento. El baile es una suerte de desobediencia frente al orden ontológico establecido. Es la posibilidad que rompe el horizonte de la expectativa. Pero hay bailes y bailes, así como lugares y lugares, por lo que el baile como ruptura tiene para mí un único lugar posible, eso que desde una perspectiva gabber podríamos llamar nuestro particular templo del acontecimiento: Berghain.

Berghain Panorama Bar – Sorry, not today! – Berlin

Allí nos encontramos, surgiendo de la nada como cuerpo espontáneo, caótico, convirtiéndonos en una multiplicidad cualquiera, compuesta por infinidad de diferencias que se enredan en la ruptura del espacio-tiempo. Singularizándonos en lo múltiple al borde del abismo, tomando el baile como potencia del olvido en un contexto de ausencia representacional. Donde sin fotos, no hay ostentación de testimonio gráfico, las vivencias fosilizadas de nuestra era. No hay nada que construir, no hay nada que articular. Sólo un quiebre surgiendo del vacío de la situación.

Berghain es el giro, el quiebre a la intervención interpretante, el rechazo a la verdad y la resistencia a la producción de la misma. Berghain es el fracassare, el devenir en el entre, encontrar-se entre medio de  algo (fra) y romper-se (quassare). Berghain como ruptura temporal de la producción-de-sí. Es ahí donde el abrazo sucede, donde Dioniso vence a Apolo y el fracaso ya nada tiene que ver con el éxito. Donde todas y cada una de nosotras nos convertimos en una multiplicidad cualquiera, no representada. Encontrándonos en la pista a modo de exorcismo colectivo, donde quemamos a ritmo de hardcore todos los “we regret to inform you” que han poblado nuestra vida.

Diría que hay, por lo menos, dos tipos de fracaso, el que va de la mano del éxito y el que nos permite la celebración múltiple de los entre-lugares.

Pero ¿quién puede entrar a Berghain?

Sorry, not today!

 

Laura Benítez Valero es Doctora en Filosofía, investigadora y curator independiente. Su investigación conecta filosofía, arte(s) y tecnociencia. Actualmente su trabajo gira en torno a las prácticas de bioarte, biohacking, procesos de bioresistencia, biodesobediencia civil y agentes no humanos. Es profesora de Estudios Críticos y Culturales en La Massana (Centro de Arte y Diseño) y profesora externa de Tecnología en Elisava. Ha trabajado como coordinadora en el Instituto de Humanidades de Barcelona/CCCB. Ha sido investigadora invitada en el Centro Ars Electronica y en el Centro de Estudios y Documentación del MACBA. También ha sido invitada a diferentes instituciones internacionales como Interface Cultures Kunstuniersität Linz, Sónar Festival (Bcn/Hong Kong), Royal Academy of Arts London o Universidad de Puerto Rico. Actualmente colabora en diferentes proyectos de investigación, tanto académicos como autónomos, y es colaboradora habitual de Hangar.

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