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Spotlight

20 junio 2019
Emociones encontradas en la bienal nórdica Momentum

María Muñoz

Pensemos en los países nórdicos desde nuestra perspectiva peninsular del sur pero dejando atrás en el mito de las suecas en las playas de la España franquista. Viajemos en el tiempo a la Escandinavia los años setenta: riqueza, pleno empleo, socialdemócratas en el poder durante décadas… El paraíso terrenal progresista. Los Gobiernos nórdicos aceleraron entonces una de las grandes operaciones de liberación individual de la historia: que ninguna persona —mayor, joven o enferma— tenga que depender de otra para subsistir. Una persona debe permanecer al lado de otra en cualquier tipo de relación afectiva solo por amor, ya que el Estado, mediante todo tipo de ayudas, sustituye a la familia y los amigos como red de protección. Eso es lo que cuenta el documental La Teoría Sueca del Amor (Erik Gandini, 2015)… al principio, porque esta idea inmaculada ha tenido un efecto inesperado que se ha convertido en la pandemia nórdica: la soledad. Quizás a esto se refería Martí Manen, comisario de la décima edición de la bienal nórdica Momentum que lleva por titulo The Emotional Exhibition cuando dijo en la conferencia de prensa, “Hablemos del dolor escandinavo”. Y me recordó a la pieza A lot of Sorrow (mucho dolor) de Ragnar Kjartansson, cuya obra en general gira entorno a esa tendencia nórdica al drama, desesperanza y melancolía que también impregna las obras vanguardistas del pintor noruego Edvard Munch o del cineasta sueco Ingmar Bergman. Pues bien, una parte importante del comisariado ha sido navegar en las diez pasadas ediciones para recuperar artistas y trabajos —aproximadamente la mitad de los expuestos— y resulta que Kjartansson es uno de ellos, con una foto documental de la pieza Scandinavian Pain presentada en 2006. Continua en esa tesitura el filme The Blank Stare del holandés Gabriel Lester. Personajes miran intensamente fuera de cámara sin parpadear y sin hablar. Es en la mirada donde el espectador empatiza con la ira, el miedo, la sospecha o el delirio de cada uno de ellos, reconociendo esas emociones en nosotros mismos: “Te comprendo, también me siento incoherente, triste, perdida”.

Pero sigamos con el sueño escandinavo, parte del ambicioso Proyecto por el millón de viviendas del gobierno sueco llevado a cabo entre 1965 y 1975 es el suburbio de Råslätt, situado en el centro del país. Ahí es donde se ambienta el filme de perspectiva feminista In Purple de Joanna Billing, dedicado al grupo de hip hop Mix Dancers y escuela de baile auto gestionada para niñas del mismo nombre. El grupo lucha por la concesión de espacios públicos al aire libre para bailar, generalmente adjudicadas a otras disciplinas tradicionalmente masculinas como fútbol o baloncesto.

El comisario estrella de los años 1990, Hans Ulrich Obrist en la Nuit Blanche de París en 1998 dijo “En los años 90 hemos presenciado la aparición de centros de arte que tienen la necesidad de contar sus propias realidades. Copenhague, Helsinki, Oslo, Reikiavik y Estocolmo junto con Bergen, Malmö y Oulu contribuyen a esta tendencia con una explosión de creatividad que parece indicar un verdadero ‘milagro’”. En Moss, Noruega, se iniciaron inversiones regionales como Momentum, donde este “milagro nórdico”se menciona en el primer párrafo del primer catálogo. La primera bienal tuvo lugar en el verano de 1998 e incluyó a la mayoría de los artistas a menudo catalogados como pertenecientes a dicho milagro nórdico, como Olafur Eliassonque es uno de los artistas recuperados para Momentum10. Lo que inicialmente se pensó como un festival nórdico de arte contemporáneo se convirtió en bienal y en la actualidad no es solo una cuestión nórdica, sino un evento con artistas internacionales.

Momentum está de aniversario y eso ya es sentimental. El hecho de que las emociones estén en el centro de la muestra es muy apropiado para los tiempos en que vivimos, un momento en que las clásicas estructuras de poder dominantes caen y las formas de opresión se visibilizan. La supresión de las emociones es una de las formas de poder ejercidas por la racionalidad occidental durante siglos. Y es especialmente interesante que “La Exposición Emocional”  tenga lugar en Noruega, porque los que vivimos en el norte de tradición protestante, sabemos que las emociones precisamente no afloran a menudo por estas latitudes. También es interesante la relación entre el arte contemporáneo – y su importantísima corriente conceptual– y las emociones. El arte auto legitimado en el concepto, lo racional, en resumen, en el dominio del hombre blanco. Durante mucho tiempo, lo emocional se ha asociado a un arte “menor”, relegandolo a las mujeres y personas de culturas no occidentales que normalmente han usado sus cuerpos y/o la naturaleza y que han sido por definición primitivas y sensibles. Uno de los mejores ejemplos de disidencia, de visualización de otros cuerpos, otros sexos, otros géneros es la vasta colección de cómics underground de temática sexual y fetiches de Francesc Ruiz en su House of Fun, un espacio de radical libertad que explora los límites de la representación a través del dibujo.

Francesc Ruiz. Fotografía Cortesía de Momentum10

Y si el cuasi perfecto modelo social demócrata nórdico no fue imitado por desgracia en otros países, otras presencias nórdicas si que son notables en nuestro día a día, y no me refiero a vikingos tatuados asolando los centros culturales de Europa, ya fueran los monasterios del siglo XI o las cafeterías hipsters del XXI, sino al capitalismo global y multinacionales —suecas— como Ikea o H&M, con sus lemas buen diseño y moda para todos. Por eso no puedo dejar de aplaudir la instalación de Pepo Salazar, titulada Frozen. Frozen es un afilado ataque al consumo de masas promovido por las multinacionales del comercio y un retrato irónico y efectivo que muestra las desventajas de la homogeneización. La identificación y la proximidad son sentimientos usados por el capitalismo, instaurando en lugares muy diferentes y alejados entre sí los mismos clichés: reconstrucciones de monumentos de otros países y otras culturas, caras de cantantes y jugadores de fútbol famosos impresas en todo tipo de objetos, etc. Pues las iconografías provenientes de la sociedad de consumo y la falsa cercanía son la esencia del trabajo de Salazar: fotos mal editadas de comida rápida, publicidad de carne, lámparas chinas de papel rojo o camas de Ikea cubiertas con edredones estampados con las caras de los jugadores de fútbol más famosos. Frozen domina a la perfección este doble sentido de la cercanía y la distancia.

Pepo Salazar. Fotografía Cortesía de Momentum10

 

Pauline Fontdevila. Fotografía Cortesía de Momentum10

La ciudad de Moss, anfitriona de la bienal está ubicada en el corazón de la Región Norte, a igual distancia —una hora en coche—de Oslo y de la ciudad sueca de Gotemburgo. Con una población de 50 mil habitantes, está perfectamente inscrita en el paisaje del fiordo marino y sufre en sí misma las consecuencias de la era posindustrial, la gentrificación y la globalización … Pauline Fondevila toma ese fiordo marino como escenario de la performance que forma parte de un corpus de trabajo “altamente” lírico llamado The Promise by the SeaLa performance se realizó en colaboración con un grupo de niños marineros que desafiaron el océano en veinte veleros cuyas velas contienen eslóganes situacionistas del mayo del 68 francés, un momento histórico en el que la emotividad desempeñó un papel crucial en las acciones de los individuos. Este sentimiento anárquico continua con la pieza localizada en Kunsthall Momentum, donde se escucha una canción pop que ella misma ha escrito e interpretado y que celebra la huida en solitario (más o menos metafórica) de las limitaciones sociales.

Salla Tykää. Fotografía Cortesía de Momentum10

 

Ilkka Halso. Fotografía Cortesía de Momentum10

La relación con la naturaleza y la emoción que ésta produce es muy importante en la identidad escandinava. Momentum10 está especialmente armonizada con la naturaleza y el entorno. Performances en la playa de la artista noruega Ina Hagen, el video slow motion Victoria de la finlandesa Salla Tykää sobre el lirio de agua Victoria amazónica, o las fotografías de también finlandés Ilkka Halso, trabajos recuperados de las ediciones de 2009 y2004 respectivamente. En este último, los paisajes están interrumpidos por estructuras en desuso que simbolizan la sociedad antropocentrista en la que vivimos. Las imágenes forman parte de la serie Museo de la Naturaleza, en la que Halso propone el uso de tecnología avanzada para proteger la naturaleza contra la contaminación y la sobre población planetaria. Esta obras son sintomáticas del respeto y veneración que sienten los pueblos escandinavos hacia la naturaleza.

Para terminar, si hay una lección que aprender de Momentum10 es que los sentimientos nunca son fáciles de asumir, ni en la vida ni en el arte. La pre inauguración de Momentum el 7 de junio coincidió con el festival de música Lyse Netter (Noches Brillantes) y es que en el verano nórdico la luz se convierte en una especie de trampa, un día que se niega a terminar. Solamente esa poética de la luz que anula la noche, a uno le hace sentir emotivo.

MOMENTUM10.The Emotional Exhibition.

Hasta el 9 de octubre en Kunsthall Momentum, Galleri F15 y varias otras localizaciones de Moss, Noruega.

 

(Imagen destacada: House of Fun. Francesc Ruiz. Fotografía Cortesía de Momentum10)

Gestora cultural formada en Historia del Arte e Ingeniería de Telecomunicaciones, esa hibridez forma parte de su naturaleza. A caballo entre Berlín y Barcelona, colabora habitualmente en diferentes medios escribiendo sobre arte contemporáneo y haciendo hincapié en la confluencia entre arte, sociedad/política y tecnología. Le apasiona la imagen en movimiento y la música generada electrónicamente. Lo que más le gusta es compartir y dialogar a raudales antes de escribir, porque así, dice, no para de aprender.

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