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22 abril 2019
Automación y el acto de invención musical

Peter Kirn

Imaginemos que la música se redujera a un conjunto de normas tan elegantes, tan poderosas, que fuéramos capaces de crear armonías enteras sobre un tono en un momento. O que pudiéramos colocar líneas melódicas complicadas, la una con la otra, instantáneamente. O que todo el mundo pudiera hacer su propia música desde casa, como si jugaran a un juego de ordenador1.

Esto no es Inteligencia Artificial. Es composición humana.

Y es una tecnología que nos ha dado la mayoría de la música que no apreciamos suficientemente. Música que los compositores aprenden de manera tan fluida como cuando se comienza a aprender una nueva lengua o a bailar. Es así como J. S. Bach compuso de manera tan prolífica y como músicos indonesios gamelanos crean melodías entrelazadas, como los grandes del jazz tocan armonías complejas en solitario o como artistas tecno esculpen polirritmos de sonido.

Si de verdad queremos entender el impacto de la automatización en un futuro próximo, primero tenemos que entender la relación entre modelo e implementación, en cualquier campo.

El truco esencial de la Inteligencia Artificial moderna —de ahora en adelante, I.A.— es usar modelos analíticos muy efectivos sobre conjuntos de datos muy grandes, para crear algo minimamente presentable teniendo en cuenta el material de origen. Básicamente, el truco es convertir el análisis en creación.

¿Podría todo esto acabar amenazando a los compositores humanos? Clive Thompson, en el número de marzo/abril de 2019 de Mother Jones2, habla de cómo Jukedeck3 puede hacer bases musicales con tan sólo unos cuantos parámetros —seguramente estas bases son suficientemente buenas como música de fondo para un video de Youtube—. Como Thompson observa, “la música de fondo suele ser muy algorítmica, incluso cuando la componen humanos”. Si extendemos esto hacia el tipo de música que la gente escucha en el trabajo o en el gimnasio, comenzaremos a ver indicios del colapso de la industria musical.

Entonces, pero, esto es peligroso para cualquier tipo de música algorítmica, o incluso para la reproducción mecánica en general —no solo para el aprendizaje automático (machine learning) per sé—… lo que nos hace volver a la cuestión de la relación entre el aprendizaje automático y el acto de creación.

Homenaje a Johann Sebastian Bach AI-powered Google Doodle 1

Tomemos un ejemplo concreto: los ingenieros de Google recientemente han creado una herramientaque puede generar fragmentos cortos de Bach a partir del análisis de un conjunto de datos compuestos por 300 corales —composiciones simples que armonizan melodías en partes que podría cantar una congregación religiosa—. El equipo de Google incluso atribuye la composición a Bach, no a la máquina. Lejos de reemplazar a Bach, este modelo de máquina hace que los datos sean interactivos y generativos, de forma que podemos “tocar” los datos como si fueran un instrumento.

 

Homenaje a Johann Sebastian Bach AI-powered Google Doodle 2

Aquí, el aprendizaje automático empieza a asimilarse al hecho de aprender teoría musical. Como contrapunto a todo esto, un texto seminal es Gradus ad Pranassumde Johann Joseph Fux5. Escrito en 1725, tanto Haydn, como Mozart o Beethoven lo estudiaron, e incluso todavía se utiliza hoy en día. Gradus ad Pranassum tenía un conjunto de datos propios (las composiciones renacentistas de Palestrina) y, como las I.A. de hoy día, buscaba patrones en los datos que pudieran ser utilizados para generar nuevas composiciones. Así que, para acabar, utilizaré el mismo diálogo profesor-alumno que Fux utilizó en aquel libro. En mi versión, el estudiante es una I.A., a pesar de que una I.A. todavía no es capaz de mantener este tipo de conversaciones.

 

 

Gradus ad Santa Cruz Montibus

Inteligencia Artificial: Vengo a ti, ¡oh maestro venerable!, para introducirme en el acto de la creación musical.

Aloysius: ¿Quieres aprender el arte de la composición, pues?

I.A.: Mi creadora estudió música y dijo algo sobre que la habían contratado en Google y que ahora escribía Javascript, y así que estuve pensando mucho y ¡sí, supongo que quiero aprender esto de la composición!

Aloys.: Pero ¿eres consciente de que estos estudios son como un océano inmenso, que nunca se acabaría ni en la vida de Néstor, ni con una carga como Aetna, las musas de…. (I.A. interrumpe a Aloysius)

I.A.: ¡Venga ya, hombre!, ¿a santo de qué viene esto sobre la Europa antigua? Yo soy de California, y sinceramente, tengo un poco de prisa.

Aloys.: Pero, ¿cómo quieres hacer esto deprisa? Ser compositor no es solo seguir un conjunto de normas para hacer melodías. Tienes que aprender lo que es idiomático en las digitaciones y los rangos para docenas de instrumentos de orquesta estándar, y esto solo es el comienzo. Necesitas habilidades sociales para tratar con otros artistas y para poder navegar por un panorama empresarial complejo. Tendrás que ensayar con músicos y dirigirlos, o, si trabajas en un medio electrónico, necesitarás aptitudes en ingeniería eléctrica, física, psicoacústica, así como hardware y software especializados. Para ir más allá, también tendrías que explorar áreas como la poesía y la filosofía.

I.A.: Vaya, ¿de verdad? Alguien con todas estas aptitudes tan profundas, amplias y específicas seguro que gana un montón de pasta.

Aloys.: Eh… la mayoría no cobran casi nada y acaban con deudas. ¿Seguro que quieres continuar con esto?

I.A.: De acuerdo, creo que ahora no es el mejor momento para decir que no tengo ni forma corpórea ni habilidad para tomar una decisión sin que un humano me diga qué tengo que hacer…

Aloys.: Oh.

I.A.: ¿Y si quiero hacer música que suene como Bach?

Aloys: ¿Qué Bach?

I.A.: ¿Bach tiene más de una versión de software?

Aloys.: De acuerdo, tomemos a Johann Sebastian. Aprender contrapunto iría bien. Empezamos, libro por libro el aprendizaje sobre el contrapunto: nota contra nota, múltiples notas contra una nota, diferentes direcciones de movimiento…

I.A.: ¡Tiempo. Demasiado tiempo. Me aburro! Que tal esto,¿tienes algo de Bach por aquí? Si me das un buen puñado de piezas de Bach transcritas, puedo analizarlas para hacer conexiones entre varias notas y ritmos.

Aloys.: ¿Y esto de que serviría?

I.A.: Pues, si después procesas los resultados a la inversa, puedes encontrarte con material que suena, durante periodos de tiempo limitados, como el material original, o que conectaría partes diferentes de la fuente.

Aloys.: Esto tiene bastante mala pinta.

I.A.: La gente que lo escuchará no podrá diferenciarlo.

Aloys.: Los estudiosos de Bach sí.

I.A.: Pensaba que habías dicho que no valían nada.

Aloys.: Ellos…espera…

I.A.: Lo siento, esto ha sido demasiado. Al menos espero que tengan cafeterías gratis y áreas de relajación como nosotros. ¿No te estoy convenciendo, no?

Aloys.: No, pedazo de imbé…

I.A.: ¿Quieres decir que no puedo ser un compositor?

Aloys.: No. Esto que sugieres solo son conjuntos de notas, no obras completas. Son melodías básicas, no composiciones enteras. Sólo sonarían bien durante unos minutos. No hay estructura general. El fraseo es limitado. Bach escribió oratorios y misas enteras y creó relaciones matizadas entre texto y música, compuso melodías inolvidables, y orquestaciones escalofriantes. Nada de lo que has propuesto hasta el momento podría hacer todo esto. Bach no compuso solo un par de corales, sino que las podía tocar en un órgano que él mismo podía reparar.

I.A.: Espera, ¿que es un órgano

Aloys.: Es el instrumento mecánico que utilizaba para crear sonido.

I.A.: Ahora lo estoy empezando a entender. Así que, por lo que me dices, no puedo ser ese tal Bach. Pero ninguna persona tampoco. Sin embargo has dicho que había un libro que tenía un conjunto de normas y patrones sobre música, ¿podría yo ser esto?

Aloys.: Si puedes extraer elementos de melodía y ritmo, entonces la mús…

I.A.: Sí que puedo. O esto del órgano, ¿podría ser yo un órgano?, ¿un instrumento?

Aloys.: Sí, suponiendo que haya un humano que lo toque, ya que el humano solventaría todos los otros problemas.

I.A.: Y has dicho que Bach podría reparar este órgano. ¿Y si el compositor me pudiera alterar a mí?

Aloys.: ¿A ti?

I.A.: Sí, ¿y si el compositor pudiera escribir el código que hiciera el análisis, aportara datos al algoritmo, y me usara como un tipo de órgano para producir material nuevo o tocar de una manera nueva? Quiero decir, esto ocuparía mucho tiempo, supongo…

Aloys.: Sobre las cafeterías gratis que decías antes, ¿hay sopa?

I.A.: Toda la sopa que quieras.

Aloys.: Esto podría ser el inicio de una bonita amistad.

 

1Mozart – Musical Game in C K. 516f*by Hideo Noguchi (Kobe/Japan), http://www.asahi-net.or.jp/~rb5h-ngc/e/k516f.htm

2  Thompson, C. “What Will Happen When Machines Write Songs Just as Well as Your Favorite Musician?” publicado en Mother JonesMagazine March/April 2019 issue, https://www.motherjones.com/media/2019/03/what-will-happen-when-machines-write-songs-just-as-well-as-your-favorite-musician/

3 Jukedeck: herramientas que utilizan Inteligencia Artifical como asistente de la creatividad jhttps://www.jukedeck.com

4Hannah-Murphy, L. Program Manager, Google AI. “Honoring J.S. Bach with our first AI-powered Doodle” publicado en  Google Technology Blog, Mar 21, 2019, https://www.blog.google/technology/ai/honoring-js-bach-our-first-ai-powered-doodle/Y como  Doodle el mismo día, https://www.google.com/doodles/celebrating-johann-sebastian-bach

5Gradus ad Parnassum (Steps or Ascent to Mount Parnassus)by Johann Joseph Fux (c. 1660 – 1741), compositor barroco austriaco, teórico de la música y pedagogo, https://en.wikipedia.org/wiki/Johann_Joseph_Fux#Gradus_ad_Parnassum

 

Peter Kirn es un compositor/músico, artista audiovisual, tecnólogo y periodista nacido en Estados Unidos y residente en Berlín. Se ha formado en piano y composición clásica, y su música y visuales mezclan influencias de la música minimalista y experimental, con el foco posado en la textura y la abstracción. Es el fundador y editor de CDM (createdigitalmusic.com), que ha llevado durante más de una década; el portal es considerado un punto de referencia para el análisis del uso puntero de la tecnología, y trabaja con herramientas gratuitas de software libre y contenido compartido. Ha colaborado con la Agencia Espacial Europea, el Museo Politécnico de Moscú, varios festivales, conferencias, talleres y produce MusicMakers Hacklab en todo el mundo.

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