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Magazine

09 abril 2014
Una Bèstia Incontrolable ©CCCB
Música incontrolable, autogestión y ruido en el CCCB

Glòria Guso


Recientemente se ha publicado la edición en castellano de “Our band could be your life”, imprescindible relato sobre la escena musical underground americana en los años ochenta escrita por Michael Azerrad y publicada originalmente en 2001. A través de la historia de bandas como Black Flag, The Minutemen, Mission Of Burma, The Replacements o Hüsker Dü, el autor analiza un panorama de emprendedores a la sombra de las grandes corporaciones de la industria musical, que no solamente dio a conocer la música de estos grupos que ahora podemos considerar casi de culto, sino que también hizo del do it yourself y de lo independiente su seña de identidad, más allá de etiquetas musicales o de modas en el vestir.

Se puede decir que es una traducción oportunista, ya que nos encontramos, aquí y ahora, en una situación parecida en muchos aspectos. En los últimos años han surgido en España y Cataluña multitud de pequeñas discográficas, promotoras de conciertos, tiendas de discos y publicaciones que promueven una escena musical muy viva nacida al margen de los circuitos más comerciales. A propósito de esto, nos encontramos a menudo debatiendo sobre lo que es el DIY, sobre si el indie es el nuevo mainstream, con grandes festivales de “música independiente” superpatrocinados en cada capital de provincia, y sobre la necesidad de operar a nivel local y en paralelo al circuito de grandes eventos para dar salida a propuestas que no tienen cabida o no encuentran su lugar en ese circuito.

De eso se habló precisamente en el debate que abrió la primera sesión del BCNmp7, organizada por Sidewalk Bookings y los 4 Cocos, el pasado 6 de marzo en el CCCB. Titulada “Música incontrolable”, se trató de un evento destinado a colocar en el foco de atención a grupos, artistas y colectivos locales con trayectorias consolidadas en el ámbito del underground, a menudo conectados con las escenas similares de otros países, en los márgenes de lo que denominaríamos “mainstream del indie” y que han hecho suyos los preceptos del “hazlo tú mismo” ya no sólo por necesidad, como afirma Michael Azerrad que ocurrió con los grupos que cita en su libro, sino también por una cuestión de naturaleza política, basada en el respeto a los artistas, en la autogestión y promocionando propuestas arriesgadas.

La sesión contó con las actuaciones de Coàgul, Una bèstia incontrolable y Pharmakon, que no sólo actuaron en solitario sino que encadenaron sus conciertos y terminaron tocando todos juntos. El primero es uno de los proyectos musicales de Marc O’Callaghan (Barcelona), artista polifacético que mezcla una fascinación por la magia y el esoterismo con una propuesta musical basada en el ruido y el recuerdo de los ritmos industriales que llega a su máxima expresión en un directo muy performático acompañado de proyecciones visuales. Una bèstia incontrolable (Barcelona) ofrecieron un directo que honra su nombre, agresivo y contundente, enraizado en el punk y el hardcore más purista. Pharmakon (NY) presentó su experimental música ruidosa e interpeló al público a grito pelado bajándose del escenario y enredando a los asistentes con los cables de su micrófono.

Durante el debate, un asistente preguntó si no suponía una contradicción programar estos conciertos en un centro como el CCCB, si esto no iba en contra de la filosofía de la que se hablaba y si no iba esto enfocado a algún tipo de legitimación pública de las propuestas, ya que allí ese día había más gente que en la mayoría de actuaciones de estos grupos. Aunque no me parece una pregunta desacertada, cabe decir que si un centro de cultura contemporánea quiere ser fiel a su objetivo no puede dejar de lado toda la cultura independiente de una ciudad, sino que tiene que hacerle de altavoz, como se hace a través del ciclo BCNmp7 actual, “Música en proceso”. Esto no tiene que verse como legitimación, ya que estas propuestas están sobradamente legitimadas en su circuito habitual, se trata más bien de dar a conocer un género que, por diversas razones, no tiene el mismo poder de convocatoria que otros. Y si un evento como éste sirve para ofrecer un concierto diferente y para que más personas se interesen por este tipo de música y por la cultura DIY, esto sólo puede ser positivo.

Glòria Guso es historiadora del arte e investigadora en ciencias sociales. Es de la periferia de Barcelona pero vive en París y su segunda casa es Alemania. Para su tesis doctoral en sociología estudia la movilidad internacional de los profesionales de las artes visuales. Escribe, coordina, edita, documenta y critica.

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