Buscar
Para buscar una concordancia exacta, escribe la palabra o la frase que quieras entre comillas.
En A*DESK llevamos desde 2002 ofreciendo contenidos en crítica y arte contemporáneo. A*DESK se ha consolidado gracias a todos los que habéis creído en el proyecto; todos los que nos habéis seguido, leído, discutido, participado y colaborado. En A*DESK colaboran y han colaborado muchas personas, con su esfuerzo y conocimiento, creyendo en el proyecto para hacerlo crecer internacionalmente. También desde A*DESK hemos generado trabajo para casi un centenar de profesionales de la cultura, desde pequeñas colaboraciones en críticas o clases hasta colaboraciones más prolongadas e intensas.
En A*DESK creemos en la necesidad de un acceso libre y universal a la cultura y al conocimiento. Y queremos seguir siendo independientes y abrirnos a más ideas y opiniones. Si crees también en A*DESK seguimos necesitándote para poder seguir adelante. Ahora puedes participar del proyecto y apoyarlo.

¿Qué lugar ocupan la producción y la mediación artística en los tiempos turbulentos que atravesamos? ¿De qué manera puede la mediación contribuir a construir expresiones culturales más atentas a las formas de interdependencia y vulnerabilidad que habitan el mundo?

Jornadas Enredadas: Comunidades deseantes, IVAM (4 de junio de 2026). Foto: Julia Reoyo-Caixa Fosca
En los últimos años, la mediación artística ha experimentado un importante desplazamiento conceptual. Frente a una concepción didáctica de la mediación como mecanismo de traducción y simplificación de contenidos previamente legitimados por instituciones culturales, emerge una visión de esta práctica como un lugar para la coproducción de afectos, saberes y formas alternativas de relación con el mundo. Desde este prisma, la mediación deja de operar como un dispositivo instrumental o transmisor de conocimiento para constituirse en un espacio de encuentro, participación y construcción colectiva de sentido; un lugar de “implicación activa”, por decirlo con las palabras de María Lind (2013, p. 104). Esta reorientación resulta especialmente relevante ante problemáticas contemporáneas como la crisis ecosocial, los procesos de migración, la precarización de la vida o las distintas formas de violencia ejercidas sobre las personas y los territorios. Se trata de fenómenos complejos que desbordan los marcos convencionales de comprensión y requieren de aproximaciones situadas, abiertas y comprometidas. Estas temáticas exigen además una concepción ampliada de la democracia, entendida no solamente como un sistema de representación y toma de decisiones, sino también como la capacidad de una sociedad para prestar atención a aquello que emerge en sus márgenes, escuchar voces diversas y construir respuestas colectivas ante situaciones de crisis. En este texto compartimos algunas ideas, surgidas de nuestra experiencia como mediadoras de Concomitentes en los proyectos Connexions Metabòliques y [Re]conocer el monte, y desde los que reformulamos el papel del arte ciudadano como una práctica de democracia expandida.

Poéticas del banquete, taller con María Sánchez, proyecto Connexions Metabòliques (5 de febrero de 2026). Foto: Julia Reoyo-Caixa Fosca
Como mediadoras y productoras culturales, proponemos una mediación basada en el trabajo de dejarse afectar (Lafuente, 2024): una práctica de escucha que conecta con un contexto específico, que atiende las singularidades y que teje redes de complicidad entre quienes están dispuestas a entrar en resonancia con lo que sucede a su alrededor. Esta investigación afectiva se configura como un modo de hacer que reconoce el potencial sensorial y cognitivo de los cuidados –de los cuerpos, los territorios, las emociones y las relaciones– en la construcción de lo común. Al mismo tiempo, fortalece dinámicas de autoorganización y favorece la emergencia de comunidades articuladas en torno al pensamiento y la acción colectiva. Esta disposición implica además reconocer que las demandas sociales no siempre aparecen formuladas de manera explícita y que se manifiestan, con frecuencia, como malestares difusos, necesidades latentes, intuiciones o preocupaciones todavía sin nombre. La mediación consiste precisamente en acercarse a esas zonas de indeterminación y facilitar las condiciones para que puedan expresarse, debatirse y adquirir consistencia colectiva.
Uno de los campos de exploración que se abre con esta perspectiva es una alianza novedosa de los asuntos del arte con los de las luchas y resistencias de los movimientos sociales. Al tratarse de una práctica que no opera únicamente desde la crítica hacia los paradigmas existentes, sino de la prefiguración de lo que no existe todavía, permite reconocer en lo cotidiano y en lo próximo afectos, atmósferas y sensibilidades a veces poco perceptibles que apuntan, sin embargo, al advenimiento de nuevos mundos (Rogoff 2021). Gracias a la capacidad de los lenguajes artísticos para propiciar una interacción sensible y situada, este tipo de mediación puede contribuir además a intervenir en la política de los sentidos y contribuir a contrarrestar los sentimientos de impotencia e incertidumbre que acompañan a muchas de las crisis actuales. Con ello, esta manera de acercarse al arte puede entenderse como una tecnología de atención colectiva capaz de sostener preguntas abiertas y activar procesos de imaginación democrática vinculados a la fuerza deseante de los cuerpos y de los territorios.

Simultánea de cumbres Peñamayor (mayo 2026). Foto: Nay Semeya
Pero ¿a qué tipo de deseo nos referimos cuando hablamos de esto? Aquí se abre otra línea de reflexión que consideramos clave. Frente a las visiones que definen el deseo como expresión de una carencia individual que busca su satisfacción en la acumulación y el consumo, las aportaciones de Deleuze y Guattari (1972) nos invitan a pensar el deseo de otro modo: como una fuerza relacional, productiva y siempre ligada a la composición de lo colectivo. No se trata en efecto del deseo insaciable y destructivo de matriz capitalista que tanto (nos) daña (Herrero, 2025), sino de un anhelo por la potencia de lo común, de un lugar especulativo con el que ensamblar diferencias, experimentar con el encuentro y abrir posibilidades inesperadas de la existencia compartida. La mediación artística es aquí una herramienta posible, entre otras, con la que cuestionar e ir más allá de una concepción privatizada del deseo y de una visión atomizada de la comunidad como mera suma de individualidades. Partiendo de nuestra experiencia en los proyectos de Concomitentes, y en diálogo con el “parlamento de las cosas” de Bruno Latour (1993), hemos empezado a vincular la práctica de la mediación con esta figura heurística de un posible parlamento de los deseos. Si la propuesta de Latour revolucionó los estudios sociales de la ciencia mediante la inclusión de agentes no humanos en la esfera política, el parlamento de los deseos puede dar cabida a una multiplicidad de voces insuficientemente reconocidas y ampliar los límites de aquello que puede ser representado, escuchado y situado en el horizonte de lo posible. Además, yendo más allá de la tradicional lógica de la asamblea, tan centrada en el decisionismo, nos convoca en una alianza inédita en torno a la oportunidad de fortalecer nuestra capacidad de hacernos cargo y dar respuesta a aquello que nos interpela. Con todo ello, la mediación artística aparece aquí como un lugar particularmente propicio donde experimentar con los retos del presente y materializar procesos de creación colectiva que hallan en el arte una forma sensible de expresión y acción ciudadana.

Andecha, sesión de trabajo de [Re]conocer el monte (abril de 2026). Foto: Nay Semeya
Deleuze, G., & Guattari, F. (1972). L’Anti-Œdipe. Capitalisme et schizophrénie. Paris: Les Éditions de Minuit.
Herrero, Y. (2025). Metamorfosis: Una revolución antropológica. Barcelona: Arcadia.
Lafuente, A. (2024). Peras con manzanas: Cómo prototipar sin tener ni idea. Madrid: Experimenta Libros.
Latour, B. (1991). Nous n’avons jamais été modernes. Essai d’anthropologie symétrique. Paris: La Découverte.
Lind, M. (2013). “Why mediate art?” En J. Hoffmann (Ed.), Ten fundamental questions of curating (pp. 85-91). Milán: Mousse Publishing.
Rogoff, I. (2021). “Not yet”. En H. Slager (Ed.), The postresearch condition (pp. 67-71). Utrecht: Metropolis M Books.
[Imagen destacada: Poéticas del banquete, taller con María Sánchez, proyecto Connexions Metabòliques (5 de febrero de 2026). Foto: Julia Reoyo-Caixa Fosca]
Llorián García Flórez es antropólogo de la escucha, mediador-curador y gaiteru. Combina la investigación académica convencional con la investigación artística. Su trabajo aborda la música y las ruralidades alternativas, la reactivación del baile tradicional participativo, la experimentalidad del acompañamiento gaitero, la gaiapolítica del estiercol. En 2024 co-comisarió junto al artista asturiano Ricardo Villoria la exposición Rodrigo Cuevas: la gracia de la agitación folklórica (LABoral: Centro de Arte y Creación Industrial); y, en 2025, puso en marcha el Llaboratoriu de la nueche en danza (Bienal Climática). En la actualidad es mediador de [Re]conocer el monte, un proyecto de arte participativo de Concomitentes en colaboración entre la plataforma vecinal Salvemos Peñamayor y el centro cutural La Benéfica de Piloña.
Chiara Sgaremella es artista, activista y docente de la Universitat de Barcelona, investiga las confluencias entre procesos colaborativos y arte vinculado a cuestiones ecosociales en el panorama contemporáneo. Es doctora en Bellas Artes y ha sido visiting scholar en el Center for Creative Ecologies de la University of California, Santa Cruz (EEUU). Junto a la actividad académica, desarrolla proyectos artísticos, pedagógicos y de mediación relacionados con temas socioambientales. Su trabajo se ha expuesto internacionalmente y ha sido residente en Sites of Practice (2024), Tierra Ciudadana (UPV, 2023) y Groundwork for Embedded Art Practices (UNIDEE-Fondazione Pistoletto, 2021), entre otras. Es cofundadora del colectivo artístico Cuerpoterritorio, con el que es mediadora del proyecto Connexions Metabòliques en Concomitentes.
"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)