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Spotlight

15 mayo 2026
Anozero 2026, monasterio Santa Clara-a-nova

Bienal Anozero 2026 – «Segurar, Dar, Receber» en Coimbra

Entrevista a Carlos Antunes director de Anozero. Habitar la exposición

La Bienal Anozero no funciona como una bienal al uso. Lejos de la neutralidad del white cube y de la espectacularización cultural convertida en marca urbana, la sexta edición de la Bienal de Arte Contemporáneo de Coimbra, titulada Segurar, Dar, Receber, insiste en pensar la exposición como una forma de habitar, como un dispositivo espacial, político y afectivo donde arte, arquitectura y memoria se contaminan mutuamente.  En esta conversación con Carlos Antunes, director de Anozero Biennial, realizada en la Biblioteca Joanina de la Universidad de Coimbra, reflexionamos sobre el monasterio de Santa Clara-a-Nova como cuerpo vivo de la exposición; sobre la resistencia al modelo extractivo del posible hotel de lujo y sobre la capacidad del arte contemporáneo para transformar la “extrañeza” en una forma de pertenencia colectiva.

Maria Muñoz: Tú eres arquitecto, y en Anozero siempre hay una atención muy particular a la espacialidad. Este año también aparece el sonido de una manera muy presente, algo profundamente arquitectónico. Hablando con Hans Ibelings, uno de los comisarios, surgían precisamente las tensiones entre sonido, arquitectura, memoria y política que atraviesan parte de esta edición ¿Cómo piensas esa relación entre exposición, espacio y arquitectura?

Carlos Antunes: No sabría decirte si la importancia de la espacialidad en las exposiciones tiene que ver con el hecho de ser arquitecto. Creo que sí, que es algo natural. Y ya que estamos en una biblioteca, lo importante es entender que una exposición no es un libro, es la experiencia de un cuerpo moviéndose en un espacio. Por eso no entiendo cómo una exposición puede concebirse sin tener en cuenta que es, ante todo, una experiencia espacial. Una exposición no te enseña, te abre puertas a la curiosidad. Los libros complementan esa experiencia, por eso existen los catálogos. Como también diseño muchas exposiciones desde la arquitectura, me interesa trabajar con curadores que entiendan la exposición como una idea espacial.

Anozero 2026, monasterio Santa Clara-a-nova

Monasterio de Santa Clara-a-Nova

MM: Y eso en Coimbra es todavía más evidente.

CA: Claro. Cuando trabajas en una ciudad con una dimensión patrimonial tan extraordinaria como Coimbra —y cuando tienes un espacio como el monasterio de Santa Clara-a-Nova— es imposible no tener en cuenta la cualidad del espacio. Nosotros decimos que el mayor contenido de nuestras exposiciones es el propio espacio. Es exactamente lo contrario de la lógica del white cube. Aquí todo dialoga con la historia, con las marcas del edificio, con sus capas de tiempo. Las mejores exposiciones que hemos hecho son aquellas que se relacionan con el espacio desde el principio. Por eso creemos que la bienal debería permanecer siempre en el monasterio. Todos los artistas que han pasado por aquí dicen que nunca han visto un espacio así. No solo en Portugal, sino en el mundo. Ayer hablaba con dos arquitectos chilenos muy reconocidos internacionalmente y me decían que les encantaría hacer aquí múltiples exposiciones porque el lugar es único.

Anozero 2026, vista instalacion

Carlos Ferrand Zavala, Villa El Salvador, Lima (Peru), 1971/1974 en Mosteiro de Santa Clara-a-Nova. 

El monasterio no está abandonado

MM: Sin embargo, el futuro del monasterio sigue siendo incierto, ¿continúa el proyecto para convertirlo en hotel?

CA: Sí, y ahí está el problema. Yo entiendo el principio general de reutilizar patrimonio «abandonado» y transformarlo en algo útil, antes que dejarlo caer. Pero Santa Clara no está abandonado ni en ruinas. Es la sede de una de las bienales más importantes de la península. Lo más importante de esta bienal es el edificio. Es el elemento distintivo. ¿Por qué destruir esto para hacer un hotel que podría existir en cualquier otro lugar? Estaríamos matando la gallina de los huevos de oro. Lo que nos da valor es el edificio y la historia que estamos construyendo aquí desde hace casi diez años. El mundo no entendería cómo una ciudad pequeña, periférica en términos globales, decide sustituir algo tan singular por un hotel de lujo. Y además hay una cuestión social. Lo que hacemos es profundamente inclusivo, abrimos el monasterio para todos. Un hotel de cinco estrellas es para unos pocos. Si puedes tener algo para todos, ¿por qué transformarlo en algo para unos cuantos?

Hospitalidad y arte

MM: Y lo interesante es que tampoco rechazáis la idea de habitar el monasterio, véase el proyecto Three Rooms.

CA: Exacto. Nunca hemos dicho que no se pueda dormir allí. De hecho, esa es una de las funciones históricas del monasterio, acoger viajeros. Lo que queremos es recuperar esa dimensión de hospitalidad desde el arte y no desde la lógica del lujo. Por eso nos interesa tanto el proyecto de Three Rooms. Puedes quedarte allí, dormir allí, pero conviviendo con las obras. Formas parte de la exposición. La idea de hábitat, contenido y exposición se vuelve indistinguible. Son habitaciones para huéspedes del arte.

MM: Como ocurre en La Tourette de Le Corbusier, no se trata de transformar el monasterio en un spa, sino de experimentar el lugar tal y como es.

CA: Exactamente. Tiene que ser una experiencia del lugar, no una banalidad genérica.

Anozero 2026, vista instalacion

Rui Chafes, Acredito em tudo, 2025 en Mosteiro de Santa Clara-a-Nova. 

Una bienal que transforma la ciudad

MM: También hay algo importante en cómo la bienal cambia la relación de la ciudad consigo misma.

CA: Eso es fundamental. Un coimbrano, alguien que viaja muchísimo por trabajo, me dijo algo muy bonito: “Antes veía Coimbra como una ciudad periférica, perdida. Pero con la bienal empecé a ver aquí cosas que había visto en Madrid, París, Berlín o Nueva York”. Eso genera una sensación de pertenencia al mundo. Cuando en la lista de artistas hay nombres como Nan Goldin o Forensic Architecture, Coimbra entra en una conversación global. Y no es solo incorporar nombres importantes, es acercarse a posiciones políticas, miradas sobre el mundo. Cuando Nan Goldin habla aquí a través de su obra, también es Coimbra quien está hablando. Eso devuelve esperanza y pertenencia.

Anozero 2026, Nan Goldin

Nan Goldin, Stendhal Syndrome, 2024 en Sala de Cidade. 

Las paredes hablan

MM: Muchas de las piezas trabajan precisamente con esa relación entre memoria y espacio. Estoy pensando por ejemplo en los lamentos de Taryn Simon atravesando el corredor de los antiguos dormitorios.

CA: Claro. Cuando escuchas esos lamentos, ¿qué oyes exactamente? ¿Solo las voces actuales o también un eco de las personas que vivieron en el monasterio hace siglos? Eso es el edificio. Las paredes hablan a través del arte. Por eso digo siempre que el edificio resignifica la obra y la obra resignifica el edificio. En un white cube sería completamente distinto.

La “extrañeza familiar”

MM: También quería preguntarte cómo ha cambiado la relación del público con el arte contemporáneo a través de las cinco ediciones de la bienal.

CA: El arte contemporáneo es siempre un lugar de extrañeza, y está bien que lo sea. Su función es sacarte de lo esperado. Pero cuando las personas no están familiarizadas con ese lenguaje, esa extrañeza puede convertirse en rechazo. Lo que intentamos hacer es transformar la “extrañeza extraña” en una “extrañeza familiar”. La extrañeza familiar es cuando no entiendes algo completamente, pero aun así decides acercarte, escuchar, intentar comprender. Me gusta usar este término, porque la extrañeza familiar transforma a las personas porque las vuelve disponibles para escuchar. Y creo que eso es precisamente lo que está ocurriendo en Coimbra. Al principio la bienal se veía como algo elitista. Ahora la gente siente curiosidad, siente que también es para ellos.

Anozero 2026, Forensic Arquitrecture

Forensic Architecture, Displacement by design, video instalación Death by a thousand cuts, 2025 en Círculo Sereia. 

Manifesta y un nuevo modelo de bienal

MM: Para despedirnos, en dos años la próxima edición será en colaboración con Manifesta.

CA: Sí. Manifesta lleva tiempo siguiéndonos e invitándonos a encuentros internacionales porque entienden que Anozero puede ser un modelo de bienal diferente, una bienal de escala contenida, donde los artistas realmente tienen espacio, no solo simbólico sino real, aquí un artista puede tener 200 o 600 metros cuadrados para una pieza. Eso hoy casi no existe.

Lo interesante es que Manifesta entendió también que nosotros permanecemos. Ellos llegan y se marchan, porque es la naturaleza de una bienal itinerante. Nosotros seguimos aquí, por eso me gusta hablar de “Manifesta Anozero”. No se trata de Manifesta en Coimbra, sino de una edición conjunta, horizontal, sin jerarquías. Si hablamos de colaboración y horizontalidad, eso tiene que existir también en la estructura del proyecto. Si no, sería una ficción. Y además es bonito que la primera Manifesta en Portugal ocurra aquí, en Coimbra.

MM: Tiene mucho sentido. Coimbra quizá no sería el lugar más obvio para Manifesta, mucha historia, mucho patrimonio, muchos turistas, pero precisamente tiene mucho sentido la dupla con Anozero. Muchas gracias Carlos! 

Anozero 2026, vista instalacion

Inside Outside, A Shared Table, 2026, Site specific en jardines del Mosteiro de Santa Clara-a-Nova. Foto: Maria Muñoz

Nota.- La entrevista con Carlos Antunes se realizó en castellano. 

(Imagen de portada: Centrala, Imagined, 2026 en Cisterna del Mosteiro de Santa Clara-a-Nova. Foto: Centrala)

Todas las imágenes Cortesía de Anozero 2026. Fotografías: © Jorge das Neves


Anozero 2026, Segurar, Dar, Receber, Bienal de Arte Contemporáneo de Coimbra  finaliza el 5 de julio.

Más información aquí.

María Muñoz Martínez es gestora cultural y educadora formada en Historia del Arte e Ingeniería de Telecomunicaciones, esa hibridez forma parte de su naturaleza. Ha sido profesora de «Historia del Arte de la primera mitad del siglo XX» en ESDI y actualmente imparte la asignatura de «Arte en un contexto global» en el Master de Gestión Cultural IL3 de la Universitat de Barcelona. Además, a caballo entre Berlín y Barcelona, colabora habitualmente en diferentes medios escribiendo sobre arte y cultura y haciendo hincapié en la confluencia entre arte, sociedad/política y tecnología. Le apasiona la imagen en movimiento, la música generada electrónicamente y los medios digitales.

Retrato: Sebastian Busse 

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