close

En A*DESK llevamos desde 2002 ofreciendo contenidos en crítica y arte contemporáneo. A*DESK se ha consolidado gracias a todos los que habéis creído en el proyecto; todos los que nos habéis seguido, leído, discutido, participado y colaborado. En A*DESK colaboran y han colaborado muchas personas, con su esfuerzo y conocimiento, creyendo en el proyecto para hacerlo crecer internacionalmente. También desde A*DESK hemos generado trabajo para casi un centenar de profesionales de la cultura, desde pequeñas colaboraciones en críticas o clases hasta colaboraciones más prolongadas e intensas.

En A*DESK creemos en la necesidad de un acceso libre y universal a la cultura y al conocimiento. Y queremos seguir siendo independientes y abrirnos a más ideas y opiniones. Si crees también en A*DESK seguimos necesitándote para poder seguir adelante. Ahora puedes participar del proyecto y apoyarlo.

Magazine

06 septiembre 2021
Hablamos Marciano Arte y Ocultismo, la reivindicación de la voz feminista desde finales del siglo XIX

Alexa Jade Frankelis

¿Por qué la creación e investigación de lo oculto en el arte es tan popular hoy en día? ¿Se trata de un renacimiento del siglo XIX o ha existido siempre, pero nunca antes reconocido por las instituciones conservadoras? Yo me inclino por lo segundo. El ocultismo en el arte siempre ha sido mi principal foco de investigación desde el comienzo de la carrera académica; principalmente las intersecciones del espiritismo en las prácticas fotográficas y la cultura del duelo en los siglos XIX y XX. Pero, ¿qué es lo que recientemente ha suscitado tanto interés por este tema —el mío y el de otras artistas, investigadoras, historiadoras, etc.—? La comisaría Cecilia Alemani, en recientes declaraciones sobre el tema de la próxima Bienal de Arte de Venecia, afirma que:

«La presión de la tecnología, el estallido de la pandemia, el aumento de las tensiones sociales y la amenaza inminente de la catástrofe medioambiental nos recuerdan cada día que, como cuerpos mortales, no somos invencibles ni autosuficientes… «[1] The Milk of Dreams, Cecilia Alemani, 59th International Art Exhibition of La Biennale di Venezia, Venice, Italy. https://www.labiennale.org/en/art/2022/statement-cecilia-alemani.

Es esta consideración reflexiva de la propia mortalidad, impulsada por el desarrollo tecnológico y la confrontación directa con la muerte, la que impulsa tanto los miedos como la curiosidad por lo desconocido y la exploración de lo oculto. 

La investigación de lo que constituye el tiempo y el espacio ha sido un tema permanente desde el comienzo de la historia documentada, con un profundo interés arraigado en el siglo XIX que continuó en el cambio de siglo XX y hasta la época contemporánea. No sólo se convirtió en un discurso filosófico, sino que traspasó los ámbitos de la experimentación científica, el misticismo y el arte. Esto se debió al rápido desarrollo de las tecnologías y los medios de comunicación durante la Segunda Revolución Industrial, que reavivó el interés por los textos metafísicos y dio lugar a sistemas de creencias como el Espiritualismo (modern spiritualism, spiritisme o espiritismo, según el contexto cultural). Con recursos técnicos y científicos que interrumpían el tiempo visual o permitían a la gente comunicarse con otros casi instantáneamente a través de mensajes eléctricos codificados, este nuevo sistema de creencias se desarrolló como respuesta a los nuevos modos de comunicación. No sólo se propuso en respuesta a los avances tecnológicos, sino también con relación a los movimientos y acontecimientos sociales de la época, como el sufragio femenino y las altas tasas de mortalidad infantil debidas a las epidemias en todo el mundo.

The Haunted Lane, ca. 1889, fotografía

El Espiritismo, al igual que el movimiento sufragista, dio voz a las mujeres en una época marcada por prácticas sociales muy estrictas y represivas que controlaban incluso la expresión del dolor. Se considera que el Movimiento Espiritualista Moderno comenzó el mismo año que el Movimiento Sufragista en Estados Unidos, en 1848. Como escribe Barbara Goldsmith, «el espiritismo y los derechos de las mujeres se nutrieron del mismo conflicto, ambos fueron respuestas al control, la subyugación y la represión de las mujeres por parte de la Iglesia y el Estado» [2] Barbara Goldsmith, Other Powers: The Age of Suffrage, Spiritualism, and the Scandalous Victoria Woodhull (New York: A.A. Knopf, 1998), 48. . En el pueblo de Hydesville, Nueva York, dos hermanas, Maggie y Kate Fox, fueron supuestamente capaces de comunicarse con el espíritu –fantasma- de un vendedor ambulante muerto, dando golpecitos en las superficies de su habitación. Estos «golpes de Rochester» pueden considerarse las primeras formas de escritura automática, aunque no se utilizaba lápiz ni papel. Para muchos, las habilidades de las hermanas y el movimiento que surgía a su alrededor eran la confirmación de que había una vida después de la muerte y que sus vidas en la Tierra significaban algo más. También era una oportunidad para que la gente se despidiera de sus seres queridos muertos de forma prematura, o en la guerra, donde las familias nunca tuvieron la oportunidad de dar un entierro adecuado a sus difuntos. En un texto de 1880, The History of Woman Suffrage [3]Anne Braude, Radical Spirits: Spiritualism and Women’s Rights in Nineteenth-Century America (Boston: Beacon Press, 1989), 2-3. también se involucró el sufragio femenino, con muchas figuras clave del movimiento etiquetándose como espiritistas. Las sufragistas habían declarado que el espiritismo era una filosofía espiritual que estaba «…comprometido con el fomento del liderazgo femenino» y que era el «único grupo religiosa en el mundo…que ha reconocido la igualdad de las mujeres…»

Untitled, ca. 1913, Photograph from Phenomena of Materialisation, Baron von Schrenck-Notzing

Las sufragistas no fueron las únicas que se interesaron por las técnicas espiritistas de comunicación con los muertos. A lo largo de su carrera, André Breton se opuso firmemente a la idea de comunicarse con los muertos a través del automatismo, pero sí creía en los resultados creativos al utilizar estas técnicas de automatismo. Breton y sus contemporáneos trabajaron para despojar el automatismo de su marco clínico y espiritual, utilizándolo puramente como una herramienta para la práctica creativa. Por el contrario, y a menudo eludidas por Breton, artistas como Leonora Carrington y Remedios Varo habían abrazado plenamente la espiritualidad para hacer frente a los traumas derivados de las Guerras Mundiales y la represión de sus contemporáneos masculinos. En Waking the Witch, Pam Grossman examina cómo estas artistas estaban muy influenciadas por la mitología, la alquimia y el ocultismo tanto en su arte, como en su vida personal y en la relación de amistad entre ellas.

Al igual que Carrington y Varo, en el feminismo contemporáneo de la cuarta ola (concretamente en Occidente/Estados Unidos), personas de cualquier identidad de género reclaman ahora la brujería como medio de empoderamiento y liberación contra las prácticas represivas del sistema patriarcal y capitalista. Las escritoras contemporáneas, y notables brujas, Pam Grossman y Kristen Sollée exploran la reivindicación de la brujería y el ocultismo a través de sus connotaciones siempre cambiantes a lo largo de la historia, y también en la cultura digital actual. De la misma manera que el espiritismo ayudó a las mujeres victorianas durante el férreo control social de la época sigue siendo un potencial para las artistas que trabajan hoy en día, y que utilizan este medio para abordar y desafiar las experiencias y emociones contemporáneas. La fotógrafa contemporánea Shannon Taggart aborda ampliamente el Espiritualismo en su obra. Ha dicho, al igual que otros teóricos de la fotografía, que la interconexión de la muerte y la fotografía es inevitable, ya que «las fotografías detienen el tiempo al capturar la presencia incorpórea de una persona y preservarla indefinidamente» [4]Shannon Taggart, “Introduction: Spiritualism, Photography, and the Search for Ectoplasm,” Séance, ed. by Shannon Taggart (New York: Fulgar Press, 2019), 41-48.. También añade el espiritismo a esta mezcla porque, al igual que la fotografía, también trabaja para «trascender la muerte» evocando a los difuntos. Del mismo modo que los espiritistas desdibujaron las líneas entre ciencia, espiritualidad y política de género, Taggart sigue esa misma exploración. Ha declarado que su obra no trata en absoluto de demostrar la validez de los espiritistas o la existencia del más allá, sino que son una serie de imágenes que «evocan la unión del pasado y el presente». El proyecto de Taggart originariamente tenía como objeto investigar la comunidad Espiritualista del siglo XIX en el norte del estado de Nueva York, Lily Dale. Siguió esta serie tras enterarse de la muerte de un familiar suyo que una médium espiritista le transmitió. Las imágenes de Taggart captan los espacios únicos y el poder silencioso que el medio espiritualista inhibe. Al igual que las sufragistas, se siente atraída por la capacidad del espiritismo de generar voz desde un punto de vista de aquello no escuchado o reprimido. Experimentar los efectos que tanto el espiritismo como el dolor tuvieron en su propia familia, la inspiraron para explorar en profundidad esta conexión.

Remedios Varo, Papilla estelar, ca. 1958, oil on canvas. Fuente: https://historia-arte.com/obras/papilla-estelar.

El espiritismo fue utilizado como táctica por las mujeres victorianas, como forma de expresión y desahogo emocional del dolor en una sociedad que regulaba rigurosamente su comportamiento mediante normas de etiqueta. Sus técnicas serían posteriormente usadas como herramientas estrictamente creativas por los surrealistas, a diferencia de Carrington y Varo, que abrazaron plenamente las connotaciones ocultistas en su propia obra y las utilizaban como canales de emancipación de las esferas femeninas. El espiritismo y la magia siguen siendo una fuente de empoderamiento para las comunidades marginadas también ahora en el Feminismo de la Cuarta Ola, una demanda de la propia voz y una reflexión sobre la mortalidad cuando uno se enfrenta a supresiones sociopolíticas.

 

(Imagen destacada: The Haunted Lane, ca. 1889, fotografía)

1 The Milk of Dreams, Cecilia Alemani, 59th International Art Exhibition of La Biennale di Venezia, Venice, Italy. https://www.labiennale.org/en/art/2022/statement-cecilia-alemani.
2  Barbara Goldsmith, Other Powers: The Age of Suffrage, Spiritualism, and the Scandalous Victoria Woodhull (New York: A.A. Knopf, 1998), 48. 
3 Anne Braude, Radical Spirits: Spiritualism and Women’s Rights in Nineteenth-Century America (Boston: Beacon Press, 1989), 2-3.
4 Shannon Taggart, “Introduction: Spiritualism, Photography, and the Search for Ectoplasm,” Séance, ed. by Shannon Taggart (New York: Fulgar Press, 2019), 41-48.

Alexa Jade Frankelis es investigadora y artista visual afincada en Nueva York. Recientemente se ha licenciado en Historia y Crítica del Arte (con honores) por la Universidad de Stony Brook, y anteriormente cursó el programa BFA de Fotografía y Vídeo en la Escuela de Artes Visuales. Para fomentar su pasión por la investigación, actualmente está cursando un máster en Biblioteconomía y Ciencias de la Información en la Escuela de Información del Instituto Pratt. Como investigadora, Alexa ha presentado y publicado sus trabajos e imágenes sobre brujería, fotografía de espíritus y ocultismo en Blurden Zine, Crisis and Catharsis, y en la exposición de la Galería Stephen Romano, Apparitions. Sus temas son el misticismo y el ocultismo dentro de la teoría y cultura visual del siglo XIX a mediados del XX. https://linktr.ee/themourningmoon. Instagram @TheMourningMoon

Publicaciones

06 septiembre 2021

Hablamos Marciano

Media Partners:

close
close
close
"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)